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4.11.11
Halloween off.
Laberintos de papel con murallas acorazadas.
Corazones que tienen que ser duros sin ser de escarcha. Cada vez más rojos.
Atardeceres cuadriculados.
Tablas de ajedrez infinitas, con trillones de casillas, algunas fichas se limitan a hacer los mismos movimientos, otras inmóviles y tú reinventando nuevos.
Conversaciones de madrugada a media voz acurrucadas entre las sábanas. A veces optimistas, otras, en cambio, todo lo contrario, pero siempre mirando hacia adelante.
Nuestro futuro, edificarlo, aunque se nos derrumbe a veces como si fuera un puto castillo de arena.
Dormir con fragancia a café y vainilla, acariciando tu aterciopelada piel.
Despertar, abrazarte, abrir un ojo y pensar en la suerte que tengo de tenerte mientras miro tu preciosa cara de adormilada.
Yas dixit.
2.11.11

Reiki acojonado
PD: ¿Lo ves? Escribes y te das cuenta de que no es para tanto y todo va como tiene que ir. Necesito escribir.
17.10.11
16.3.11
Cáliz.

Louise Bourgeois y Tracey Emin.
Cabe decir que encontré la imagen en el blog de María Llopis.
Había olvidado mi útero y los brazos que se abrían en mi interior, que primero saludaron y luego dijeron adiós. Ahora es el vacío, como cuando mi vientre vomitaba sangre. Es la decepción por la casualidad y su sonrisa en mi imaginación. El cáliz que se vierte. Mi propia estupidez. Sangre en cada rincón. Ahora es el deseo de la inmortalidad, el nuevo deseo que escupe recuerdos desde dentro mis entrañas. Ya no es el mismo, se abre como el abismo, como se abrieron mis piernas. Es sólo un parche. Culpabilidad de carne y hueso.
9.3.11
De médicos...

Escribía para no olvidar los horizontes. Porque aquí dentro siempre hay sangre, aunque a veces lo olvide, aunque a veces juegue a ser peso pluma. Lo hacía para construirme, porque no había nada en mí además de las letras y el vacío. Ha pasado ya mucho tiempo desde que escribía desde dentro, vomitándome en cada palabra, como se vomita la serpiente cuando estás colocado y no ves más que tu sombra o la sombra de tu propia sombra que ya no es sombra. Ahora no puedo hacerlo, no sé, he perdido el norte, el horizonte, la serpiente y mi veneno. He aprendido a caminar a oscuras sonriendo porque siempre hay algo bueno. La hipersensibilidad es un castigo, mi castigo, mi serpiente. Igual ella sigue conmigo, o al menos su veneno, que es más importante que la propia serpiente y posiblemente mi vacío.
17.2.11
Enciclopedia de uso diario sobre la vida y otras catástrofes.
Felices usuarios de la seguridad social:
Me complace comunicarles que si por algún motivo deciden vivir en otra comunidad autónoma, con el correspondiente cambio de padrón, dejarán de ser felices usuarios y pasarán a ser individuos desprotegidos sin seguro médico hasta que algún feliz funcionario firme un papelito, le asigne un número nuevo y le haga llegar la tarjeta nueva.
Y tarda. MUCHO.
Me complace comunicarles que si por algún motivo deciden vivir en otra comunidad autónoma, con el correspondiente cambio de padrón, dejarán de ser felices usuarios y pasarán a ser individuos desprotegidos sin seguro médico hasta que algún feliz funcionario firme un papelito, le asigne un número nuevo y le haga llegar la tarjeta nueva.
Y tarda. MUCHO.
Les recuerdo que todo depende del centro hospitalario y en ningún caso de la comunidad autónoma.
16.2.11
5.2.11
De cómo conocí al jueves...
y de cómo dejo que siga metiéndose en medio.
y de cuánto asco me dan algunas personas.
y de lo mucho que cuesta llevar una planta en un tren para tener un detalle con alguien.
y de lo poco que soporto que me toquen las narices ya, aunque sea sólo un poco.
y de enfermedades tocapelotas casi desconocidas por los médicos.
y de enfermedades tocapelotas casi desconocidas por los médicos.
y de cuando te recetan antidepresivos para dejar de fumar (Porque TIENES que dejar de fumar)
y de cuando todo lo que tengo se convierte, por mi culpa, en un pack desagradable (De esos de 2x1, cuando al lado tienes lo mismo y comprado por separado es más barato)
y de cuánto hago y cuánto pongo de mi parte para que sea agradable.
y de cuando alguien te ahorra el esfuerzo de salir del armario.
y de alardear de ser lesbiana -inserte aquí la bandera más grande del mundo-
y de alardear de ser lesbiana -inserte aquí la bandera más grande del mundo-
y de cuando algo que es cultura separa a la gente hasta en las panaderías (de los idiomas, hablo)
y de lo mal que lo paso, de lo putamente mal que lo paso.
y de lo MUCHÍSIMO que te quiero. Tantísimo... que toda esa retahíla de rabia, odio generalizado y ganas de matar me importa un pito porque llegas en un poquito de trabajar y cenaremos pizza y veremos pequeñas mentiros y después saldremos a dar un vuelta (Que la vida de casadas está bien, pero ya hemos superado nuestro límite de mantita y películas) y hablaremos de nuestra casa y de las cortinas y de qué color pintaremos el salón y hasta de la alfombra del váter, si me apuras. Pero estarás aquí conmigo.
22.11.10
Mudanza.
Mi vida cabe en dos maletas y un par de cajas de cartón. Caben los libros y las entradas de concierto que todavía guardo, los besos coleccionables y mis camisetas favoritas. Caben discos, cartas nunca enviadas y también las discusiones y las peleas y las rupturas y un hueco siempre reservado al futuro, a nuevos besos, a nuevos libros, a nuevos sueños. Hay sitio para ella, que lo llena todo y para aquellos que nunca olvidaré por mucho que me vaya lejos. Sitio para todo lo que viví y todo lo que viviré. Incluso ahora, en medio de esta gran transición, tiene lugar la alegría al mismo nivel que la nostalgia, la profunda pena y la decepción. Vives esperando agradar, intentado que las personas que quieras se sientan, por una vez, orgullosos de tus actos, de tus decisiones, de tus logros y nunca funciona. Deberíamos aprender a rendirnos cuentas solamente a nosotros mismos. Pero si falla la que debería ser la mayor fuente de amor ¿Buscamos eso en otro sitio, en otros corazones, o esperamos dándonos contra la misma pared la reacción que deseamos en ellos? He probado ambas cosas y ninguna funciona. El equilibrio es esencial, asumir culpas, el perdón y aprender a olvidar también. Pero para ello debes entender, buscar explicaciones y nadie me las da.
Por eso hago dos maletas y lleno dos cajas de cartón y me marcho. A buscarme la vida y construir mi propia fuente de calor y cariño. A encontrar el perdón desde lejos, a comprender qué es lo que ha pasado en estos 21 años de vida que tan mal me han salido. Porque ya me duele la cabeza de pensar, el corazón de esperar y la voz de preguntar. Y quiero ser feliz, aunque ellos, todos ellos, estén convencidos de que no tengo suficientes motivos para estar jodida y que yo solita me lo he buscado.
Lo voy a intentar, desde luego todo lo que tengo, está allí, esperándome. Y esta vez no estoy dispuesta a perderlo.
Por eso hago dos maletas y lleno dos cajas de cartón y me marcho. A buscarme la vida y construir mi propia fuente de calor y cariño. A encontrar el perdón desde lejos, a comprender qué es lo que ha pasado en estos 21 años de vida que tan mal me han salido. Porque ya me duele la cabeza de pensar, el corazón de esperar y la voz de preguntar. Y quiero ser feliz, aunque ellos, todos ellos, estén convencidos de que no tengo suficientes motivos para estar jodida y que yo solita me lo he buscado.
Lo voy a intentar, desde luego todo lo que tengo, está allí, esperándome. Y esta vez no estoy dispuesta a perderlo.
8.6.10
Cuestiones de familia

“Hubiese merecido la pena seguir jugando a ser ántrax” Les comentaba, les gritaba entre dientes. Confesando lo que se me comía por dentro, sentenciándolo sin llegar a querer creérmelo del todo. Estaba sentada en la mesa de la cocina, con el montón de platos todavía sin recoger. Amontonaba los huesos de pollo en una fuente para tirarlos a la basura mientras se lo decía. Jugaba con la servilleta, la arrugaba, la doblaba con formas imposibles, la estiraba y volvía a repetirlo: “Ser ántrax, ser ántrax”. Ellos no me miraban a la cara. Era mi vergüenza, lo que se repetía día a día, en cada momento. Lloraba a ratos y me hacía muy pequeñita, casi imperceptible bajo sus ojos. Tal vez hubiese merecido la pena, tal vez ahora sería más sólida, más fuerte, más estable, más normal. Y no estaría defectuosa, estropeada y llena de costurones. Pero no me gustan los “Tal vez”. Delante está el mundo y yo de pie, mirándolo, sin vergüenza ni arrepentimiento. No dejé de ser ántrax, me obligaron a dejar de ser ántrax. Era un problema, ahora ya no lo soy. Y en teoría ellos deberían darme igual. El centro de todas las cosas está en otra parte. Por lo menos me enseñasteis a ver lo bueno debajo de la mierda. Y sin ántrax y sin terroristas emocionales y sin aquello que llaman familia, creo poder decir, que soy feliz a pesar de todo.
29.5.10
Minusvalías
No sé si puedo asumir todo esto. Tampoco sé quién eres, ni quién fuiste, ni logro comprender mínimamente. No sé dónde te he olvidado o dónde te has quedado parado. Ni dónde me marché equivoqué o torcí yo. Ni en qué momento decidiste hacer uso de tu minusvalía emocional, o sí, pero no me gusta pensar en ello. Que parece que te la sudan algunas cosas, y no seré yo la que se torture por ello. Que parece que has querido comprender muy pronto que algunas cosas no son para siempre, o sí, pero tú no quieres que lo sean y yo he comprendido que no debes aceptar favores, ni cuidados, ni regalos, o sí, pero yo no quiero más si ello supone que me pases los recibos un año después y por sorpresa. Y parece también que bajo la memoria, entre recuerdos y alguna foto que tienes por ahí colgada hay algo que falla o fallas tú o tal vez yo, eso no lo sé. Y duele, ¿Eh? No te vayas a pensar. Pero si a ti te la suda, a mí me la sudará también. Si el precio que me pones está a este nivel, probablemente pensarás que fue una gitana la que me vendió al grito de: “ ¡Tenemos calzoncillos, bragas, pijamas y Saras a un euro, guapo!” Pena es que no puedas devolver las cosas en el rastro o la ropa interior después de usarla. La pena es que te dignes a volver o no, esto nos habrá desgastado. No me podrás cambiar, ni devolver, ni tirar a la basura y en cualquiera de estos casos, el resultado será el mismo, algo fallará. Puede que por mi orgullo o puede que por tu incapacidad para decir las cosas en su momento. Pero, repito, por más que duela, si a ti te la suda, a mí me la sudará más. Y no te cambiaré, ni te devolveré, ni te tiraré a la basura, simplemente te echaré de menos, decidas volver, no volver o teñirte otra vez el pelo.
21.2.10

Tengo mil cosas que decir y unas cuerdas vocales inexistentes. Que me ha comido la lengua el gato hace ya mucho. Y es absurdo preguntarme de vida, aire, aliento, satisfacciones o cariño que hace mucho que no vivo, ni soy, ni dejo de ser, ni permito un avance aquí dentro. Hiberno, dormito, permanezco estática por miedo a lo que contiene el interior y de las manos de los demás, que siempre están frías cuando me tocan, abrazan o masturban. Antes de marcharme, empezar sobre un lienzo en blanco intento comprender que me debo mucho a mí misma, pero estoy tan enfadada, tan disgustada, tan avergonzada de lo que fui cuando era una niñata de tres al cuarto que creía que el amor te salvaba de los peores monstruos que no puedo no puedo no puedo darme ofrecerme redimirme. Y necesito perdonarme por hacerme tanto daño y hacer tanto daño y sentir calientes las manos que me atacan y las sonrisas sinceras de los niños y dormir de noche y vivir de día y tener claro, sin lengua incluso, que los afluentes que dependen del río, son más importantes que el río en sí. Que no soy yo sin acciones, ni vivo si me dejo estar. Ni sorprendo si no me sorprenden. Ni estoy capacitada para amar si no me amo primero. Y no importa lo que fui, importa lo que quiero ser, lo que llegaré a ser. Si son tres años desperdiciados, habré aprendido más de lo que aprenden otros muchos en toda una vida. Que de generosidad ya me he cansado de hablar y de amor de corte inglés y de ell=s que me han machacado el corazón sin piedad. Y al resto que les jodan, porque todo depende de mí. Haré los honores y descorcharé la botella para celebrar la ausencia de egoísmo en mi vida. Ego-amor para Ególatras de meencapricholoconsigoylodejoescapar. Amor-espejo. Y desde luego, la nevera llena de sueños, de mis sueños y de nadie más. Porque nadie puede/podrá compartir uno conmigo. Los sueños no se comparten, están por encima de las dualidades puñeteras, por encima incluso de ti, que te he querido tanto.
Y el clavo me lo quitaré yo solita, sin instrumentos.
La canción no pega mucho, pero me apetecía.
7.2.10
Hoy quiero reventarme la vida a balazos, si no puede ser me conformo con un abrazo y una promesa. Cualquier abrazo y cualquier promesa. Seguro que me vale para gastar las aristas de esta habitación y el latido arrítmico que me acompaña. Hoy querría poder devorarme a mí misma de un bocado, como hacía el lobo feroz con esa boca llena de dientes. Pero si no es posible me llega con que alguien me coja de la mano y me diga al oído, bajito, que todo irá bien. Y así mañana la humedad no habrá tirado el póster de Janis Joplin y la horrible sensación de no ser nadie, de no ser nada, de no existir. Hoy querría saltar por la ventana con impulso y despegar cara el cielo. Mi vida no es una película de ciencia ficción, está claro que no podré. Me conformaría únicamente con una caricia, una sonrisa, una compañía. Y así parar de llorar la amargura, y de pensar, y de encontrarle sentido a mis palabras. Y dejar de esperar la espera y la retorcida mente de alguien que no conozco. Y no meterme dos pastillas debajo de la lengua que me hagan poner los ojos en blanco y dormir de un tirón el día. Y controlar mis hormonas como un profesional de la medicina. Que la regla pasa pronto y aunque hoy me hayan dado una paliza... todavía tengo cuerpo para mil más.
Creo que tengo helado de vainilla en el congelador.
Creo que tengo helado de vainilla en el congelador.
23.1.10
He oído un ruido sordo y seco. Habrá quien piense que miento, que no soy sincera ahora. Pero lo he escuchado. Algo se ha fracturado en mi interior. Sólo un crack más en mi lista de cracks, sólo un de tantos cracks que escucho todos los días en los periódicos, en las noticias, en las almas amigas y no tan amigas que me rodean (sólo a veces) He oído y he sentido un ruido. Algo mecánico, como el engranaje que deja de funcionar pasado un tiempo. Nadie entiende que eso ocurra, la Teoría del Caos, la llaman. Como poco es curiosa. Pero yo soy humana. O al menos, lo que me envuelve es perecedero. Hay muchos tipos de cracks, pero en esencia todos son iguales, igual de imprevisibles, de fríos e inevitables. Algunos ocurren aquí dentro y otros, los peores, me atrevería a decir, en ese espectro que se proyecta tantas veces fuera de nosotros y nos convierte en algo más que un simple cuerpo putrefacto y nimio. Me he visto tantas veces desde arriba, como en una película, un plano con fundidos en azul brillante, que ya no me reconozco cuando me miro al espejo y el cristal se fragmenta. He escuchado tantas veces mi interior que el exterior no puede atormentarme. La circulación, mis intestinos, el estómago dando vueltas, centrifugando mi comida. Una gran obra maestra de silbidos encharcados, zumbidos atronadores y la más pura nada. Son los ruidos silenciosos por excelencia. Mi cuerpo suena a muerte, a vacío, a nada. Pero he oído un ruido sordo y seco y una vez más, me he vuelto a quedar sin aire. Como la máquina que deja de funcionar. Como la vida que se escapa. Como una muñeca igual de absoluta que absurda cuando su dueña le arranca la cabeza. A veces algunas piezas pueden ser cambiadas. La vida devuelta. Y la cabeza pegada a su correspondiente cuello. Pero otras, la máquina pasa a mejor vida, la vida sigue fluyendo en dirección contraria y la muñeca termina en el desván.
Algunos cracks, amigos míos, son para siempre.
Algunos cracks, amigos míos, son para siempre.
19.1.10
Aunque la mona se vista de seda; mona se queda.
¿Cómo permitir que alguien te quiera si tú eres la primera en odiarte y en lastimarte siendo perfectamente consciente del proceso?
Pues francamente no lo sé. Por ahí dicen que a base de golpes aprende uno aunque no tardan mucho en añadir que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.
Nunca he sido de frases hechas y mis palabras tienen el valor que yo les he dado siempre: ninguno.
Mañana será otro día...
16.1.10

Cajas numéricas. Otra vez la furia se desata. El principio de la idiotez y lo que mueve al adicto. Marcas de nada. Sueños volátiles tejen espirales en fase REM. Recuerdos ahogados en un mar poderoso e incasable que todavía arde en llamas. Hablamos de la última miseria del último latido. Hablamos en susurros acabados, sobre un lecho de jaspe. Los temblores regresan y cuartean la piedra, el recuerdo se viste con una túnica azafranada, la balanza sopesa el arrepentimiento y yo me como la lechuza, como quien ahuyenta a propósito la lucidez y el buen hacer. Y torturo una vez más al pasado, deseosa de hallarla de nuevo en algún lugar tranquilo, sin rencor, sin saber si en realidad todo este despliegue es correcto.
Sólo me queda pensar en ello, para que sea algo más que uno de mis arranques emocionales sin sentido. Me he cortado toda la melena, para aclararme las ideas.
Jo em volia llançar al mar sense haver après a nadar...
Sólo me queda pensar en ello, para que sea algo más que uno de mis arranques emocionales sin sentido. Me he cortado toda la melena, para aclararme las ideas.
Jo em volia llançar al mar sense haver après a nadar...
13.1.10
7.1.10

Involución.
Mis miembros se expanden como raíces, se enredan en todo lo que me rodea. Arrastro restos de colillas, corazones sangrantes, sexos húmedos y alientos febriles. Camino llevando cada una de las noches en sus brazos, cada uno de los rechazos de mi progenitor, cada grito endiabladamente hermoso encima. Recuerdo el lugar cálido y placentero, es maravilloso y lo recuerdo. A veces floto en ese líquido primigenio por unos breves segundos y vuelvo a formarme célula a célula, mi pecho se expande, abierto, puro, enorme. Las bocanadas de nada saben a gloria y a paz purificante, son nutrientes los que penetran en mi cuerpo, delicadamente, como mariposas. Escucho voces lejanas pero no consigo entender lo que dicen, hablan otro idioma que todavía no me he molestado en aprender. La involución está desatándose. Escalofríos bajan recorriendo todo mi cuerpo, de arriba hacia abajo, de abajo hacia arriba, no parece que vayan a detenerse. Vibro, tiemblo al tiempo que algo se cuece aquí a un ritmo vertiginoso. Espero, aguardo, me detengo en mi viaje enterrada todavía en este lugar. Redibujo los bordes, limites y aristas que envuelven este lugar ajado y basto. Otra vez, una y otra vez, decenas de veces. Todo es cíclico, hasta mi vida, que llena de caminos recorridos una y otra vez espera, anhelante, que regrese para devorarla una vez más y con ella a todos sus personajes ajenos, ajados, bastos. Ella me espera a mí, me necesita a mí. Quizás es la única que vaya a morir de amor por mí, quizá es la única que hasta el día de su muerte me necesite a tiempo completo, me llame a gritos, a voces, en susurros. Ella me ama y yo debo amarla. ¡Cuan equivocada estaba! Ninguno de ellos merece realmente mi cariño, es ella, tan dolida y perdida como yo y tan deseosa de sentir que daría cualquier cosa por llamar mi atención la que debe recibir mis cuidados. Si debo morir de amor, moriré de amor por mí misma. “Y que se joda el viento”.
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