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21.9.10

Home.


Es una sombra, una imagen borrosa, un recuerdo, quizás. Está conmigo a veces, por dentro, como un espíritu, una ablación dolorosa, un halo que sale de mi boca, que se expande por mis venas. Es veneno. No es luz, no es calor. Es pasado, presente en realidad. Está por mí cuando se acuerda y cuando me olvida puedo ver el sol, ver a mi sol, ver el sol de todos, el que brilla siempre aunque nosotros, los perdidos y ausentes, no podamos verlo. Pero vuelve y son dudas y vuelve y es dolor y de poder comprenderlo y saber en realidad lo que es, tal vez recordaría siempre mi luz y los cristales limados que llegan a la playa, porque a mí ya me han recogido en la arena, sin limar, arisca y abandonada, pero libre, con mucho amor aquí dentro. Me han puesto una inyección de calor, y sé, quiero saberlo, que estará siempre para volver a ponérmela cuando lo necesite y el mundo parezca hundirse. No estoy enamorada de una sirena, estoy enamorada de una chica, de una chica que en realidad es como cualquier otra chica a ojos del mundo, pero es la mía, la que escogí, la que me escogió, perfecta a los míos y buena, no como las sirenas, buena como ella sola. Nunca pedí otra cosa, nunca pedí demasiado. Y el mundo, la vida, me ha devuelto lo que me debía de golpe y con muchos intereses. Estoy llena de gratitud hacia el mundo, hacia mí por haber sido capaz de darme la oportunidad de ver el sol, de ver a mi sol, de verla a ella.

6.8.10

No podría quererte menos. Las palabras no me salen, se atragantan y me da rabia. Pero ya sabes que no sé escribir cuando soy feliz. Y lo soy, muchísimo. Ahora me acuerdo de lo que ya está escrito. Cernuda, por ejemplo. Tú ya estás escrita, escrita en una memoria milenaria. Cuántas, cuántos te han amado antes que yo. Cuántas, cuántos te han escrito, leído, adorado antes de que yo lo hiciese. Cuántas, cuántos te han llorado, se han deshecho en lágrimas, han cavado su propia tumba y yo que te tengo…. ¿Cómo voy a sentirme? ¿Dime? ¿Me entiendes un poquito más ahora? Y no me aventuro a susurrarte frases que son tú, que te traen instantáneamente a mi cabeza, que han sido escritas para ti porque dirás “¡Moñas! ¿Ves como eras más moñas que yo?” Pero, vedelleta, Cernuda ya habló de ti, habló de no tenerte:

“Tú justificas mi existencia:
si no te conozco, no he vivido;
si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido”

Y yo que te tengo…

29.6.10

Tú desnuda y amarga.


El sonido de la risa abrazando el infinito. Yo desnuda y no menos amarga. Enredamos nuestras piernas y enredamos nuestros miedos al mismo tiempo desde esa cama desde la que controlamos el mundo. No siento miedo y siento miedo. No es pánico del que me envuelve, tampoco del que duele. No son lluvias de granizo sobre mí, martilleantes. Ni paranoias que crecen ascendentemente en los corazones. En todo caso lo que crece es el ansia, el hambre, la necesidad. Exacto. Lo que enredamos, construimos y tejemos es la necesidad y el miedo es una consecuencia directa de la necesidad. Y tú desnuda y amarga, no menos que yo. Desnudas y enteras. Sin escoger al detalle lo que queremos mostrar. Ves toda mi piel, la ves desde todos los ángulos, con todas sus curvas. Y puedes ver mi interior. Cada uno de mis órganos late ahora y son tuyos. Les he puesto un lazo y te los he enviado por correo ordinario. He pensado también, mientras pegaba el sello y el operario de correo la tiraban al buzón, que ya no hay mesura, ni ganas de controlarse, ni una desnudez a medias y eso es lo que da miedo, pero sólo a medias. Como he dicho no tengo miedo y tengo miedo. Como te digo todos los días no puedo temer una caída si la subida es tan intensa y tan tranquila al mismo tiempo. No tengo miedo. Pero lo tengo. No somos dos. Nunca se es dos. Somos tú y yo y tu genio y mi mala leche y las gañotas que pongo cuando algo no me termina de gustar del todo y el orgullo que nos pierde a las dos. Somos dos y no somos dos. Y tengo miedo pero no tengo miedo. Y estoy en paz y tengo fe y confío en esto, confío en las dos y en las tres y en las cinco. Aunque no sepa escribir sobre cosas buenas, aunque lo haga mal y sea incapaz de plasmar la felicidad y la calma que me traes. Pero ahora la ecuación funciona a la perfección, aunque seamos extranjeras jugando en tierra de nadie, refugiadas en algo abstracto. Y cuando dejemos de ser algo etéreo y podamos tocarlo se asentará y me asentaré y respiraré porque efectivamente, esto que me está ocurriendo es de verdad, es de verdad, existe y puedo tocarlo (y no sólo sentirlo)
Foto: cosa.

7.6.10

Par.


Enfermé. Me contagié. Algo se recompuso dentro de mí para volver a descomponerse, desfragmentarse en minúsculas astillas y esos arcoíris que construye la luz como por arte de magia cuando atraviesa un cristal. Enfermé dejándome alguna promesa en el cajón y los miedos enterrados. La luz llegó, susurró a gritos tu nombre dentro de mi cabeza y más adentro aún, llegaron tu aliento, tus ganas y tus maneras. Y soñé, todavía con mi alma entre las manos, un principio que ya era, que ya estaba siendo, que ya estaba levantándose, izándose, ladrillo a ladrillo. Enfermé, me contagié, éramos ya dos y yo aún no lo sabía, éramos ya nosotras y todavía me creía una, impenetrable, dura, valiente cobarde salida de un guión de película. Pero éramos ya nosotras, dos, un número al que hacía mucho tiempo que no le prestaba atención. Y descubrí, me di cuenta, asumí que mis entrañas latían, se retorcían, se sacudían al ritmo que marcaba tu corazón. No fue en un momento, no lo supe en un instante concreto en el que de repente todo cuadra, no. Lo supe poco a poco, como se saben las cosas que de verdad importan, las cosas buenas de verdad. Se hizo un hueco en mi cabeza progresivamente, no fui consciente. Entre mis piernas también. Y abrazó lo que fui, lo que había olvidado y lo que ahora soy: la fe, la esperanza, las posibilidades, la magia, la inocencia. Soy yo la que late entera, la que vibra y se sacude y se arquea guiada por tus palabras. Soy la enferma, la perdida, la que olvida el mundo cuando escucha tu voz y tú la enfermedad, la energía, el calor. Mi fin y mi principio.

15.5.10

Guerra


Llegamos a esta habitación de milagro, fue igual de sorprendente para las dos. Tenemos hambre y hay comida, pasamos frío y hace calor, hay algo en esto que está cargado de magia, arde como arden los incendios, las llamas nos envuelven, nos rodean, lamen nuestros cuerpos. Sé que hemos llegado allí, yo también estoy entre estas cuatro paredes, pero aún me pregunto cómo las he atravesado, por qué he sido capaz, en que punto tomé este camino. No encuentro respuestas, creo que tú tampoco. Precisamente porque no las hay esto se convierte en verdadero, es real porque puedo tocarlo aunque tú no estés tan cerca, puedo moldearlo, puedo sentirlo, estás aquí. Bajo mis manos tu cuerpo, entre mis piernas tu aliento y más adentro, dónde no consigues ver, estás toda tú agarrándome como nunca nadie me había agarrado. Me muero de calor a tu lado, pero no me asfixio, quiero quedarme muy quieta, presenciar el incendio, quemarme contigo, convertirlo todo en cenizas, hasta que se extinga para poder avivarlo de nuevo. Este hambre voraz me obliga a no soltarte, no sé quién vas a ser pero algo me susurra “Quédate” Me lo dicen las tripas, me lo pide el corazón.

5.4.10

La familia inventada.

Aquello era una vertiente imposible, arriesgada, pincelada sin límites en un lienzo en blanco infinito. Era como cuando decíamos “No” y queríamos decir “Sí” y seguíamos allí, esperando algo, buscando a alguien, dándonos a la esperanza como si de un whiskey malo se tratase. Fran decía que era normal, el tiempo se lo había llevado todo, nadie tenía la culpa y yo me lo quería creer. Pero él sólo era una pequeña parte del problema, siempre habíamos funcionado como una ecuación y éramos muchos, muchas incógnitas y demasiadas, como ya dije, cosas que pretendían decir lo contrario. Se estaba terminando y yo lo sabía, contaba los últimos momentos, las últimas bocanadas de felicidad como si fuesen algo mágico. Los otros me llamaban paranoica, decían que no pasaba nada, que eran todo imaginaciones mías. Que sí, siempre he sido una paranoica, pero no suelo equivocarme. Tal vez porque soy la clase de persona que se pasa la vida esperando que le pase algo malo hasta que le pasa. Pero se rompía, se desfragmentaba y yo lo sabía, LO SABÍA. Nadie puede culparme por haber sentido eso, incluso si mis sentimientos fueron el desencadenante. Lo sentía y era real.

“Y estábamos perdidos”

5.3.10


Qué gracioso me resulta, por momentos, comprobar que no eres más que una sombra escurridiza que viene y va a su antojo, que declara la igualdad de átomos y dibuja sonrisas con los dedos y tres minutos después te convierte en una consumición de 1’50.
__Es irónico comprobar, que es precisamente ese desorden interior lo que me atrae. Las coordenadas son tan exactas que es estúpido asustarse del infinito y ya no puedo escapar. Pero eres tal despropósito que me confundes con cada gesto. Vale la pena dejar claro que no te amo. Amo tus poros, la manera que tienes de tejer palabras, tu voz sin conocerla. Amo todo lo que eres y escondes. Las bromas. Tu oscuridad. Y tus risas. Pero no a ti.
__Y esto viniendo de una jodida Narcisa puede ser agradable, o no, de escuchar. Por eso te mandé la carta pidiéndote que te buscases a otra como yo, porque no valgo para estas cosas, no sé cruzar la línea desde que dije “Basta ya”.
__De todo esto me gusta no tener que dar explicaciones; porque no te las debo, y aunque tú no me las pidas sé que quieres hacerlo. De todo esto me gusta el muro construido; porque me permite retroceder aunque ya lo haya vivido.

Y sin mentir algunas veces te necesito con fuerza y toda nuestra relación es tan bucólica como prometiste en aquel primer dardo; porque no nos queremos y es perfecto así, porque somos espejos sin fondo, porque no exigimos ni pedimos ni rogamos y todo fluye de manera natural...

Hasta que, por supuesto, alguna de las dos termine rompiendo el contrato.

Sonríe, niña, sonríe. Que cuando sonríes me derrito.

*14 de Marzo de 2009.

3.3.10



Late, late como al principio. Que alguien lo pare...

16.2.10


Donde quiera que estés estaré yo, con mi media sonrisa y las pupilas dilatadas y las ganas y la inocencia intactas. Seguirá ahí el cielo abierto y en tus manos cada una de mis vértebras sujetándonos a las dos. Donde quiera que estés, y espero que sea un lugar bonito, tendrás las tres pecas que se alinean en mi cara, la frialdad de mis manos y el verde moteado que te sacudía el interior. Lo tendrás todo, como antes. Porque los días que has estado sin estar son mejores ahora, en el recuerdo, y allí lejos la fantasía que te envuelve es tan real como mis latidos. Lo tendrás todo, como antes. Incluso lo que no tenías. Donde quiera que estés te querré infinitamente sin esperar que te materialices en algún cuerpo bonito y hueco por dentro. Mi amor será tan grande que podrás tocarlo con las manos y hacer figuritas de papel con él. Así que mejor no vuelvas a aparecer, porque no quiero desgastarte a base de tardes de viento y bufandas enredadas ni de tanto mirar tus ojos llenos de magia. No vuelvas porque no funcionará. Me basta con saber que estás allí donde puedo quererte más y mejor y sobre todo donde ninguna de las dos sufriremos por ver otra vez que el mundo real no está hecho para nosotras. Porque nunca lo estará. Así que recuerda que allí donde estés yo estaré, abierta en canal para ti. Sabiendo que mientras tanto aquí, no encontraré nada tan real como tú. No te enfades si de vez en cuando me despisto y caigo en otros brazos. Aún así seguiré amándote. Tú estás en otro sitio, en otra parte, tan lejos que asusta pero tan dentro de mí que jamás podré olvidar.

Donde quiera que estés estaré yo.

13.1.10


En un mismo susurro invento y redibujo el cielo. Ella desprende pegamento y me lo pone difícil, absorbe mis alientos, mis cadencias cansadas, decide que el mundo no está hecho para mí (Como tantas otras veces dijo...) Como tantas otras veces me escupe brotes de cenicienta ira, juega a ser una princesa vistiendo harapos y rezumando maloliente hiel. Espera que yo la salte, grácil, ágil, armada de deseo hacia ella. Que la esquive, escurridiza, elástica, líquida. Que la peine una y otra vez pasando mi cepillo por su melena rizada ante el espejo para que nos regocijemos juntas en su ego de mágica y etérea sirena. Espera y lo consigue. Siempre lo consigue. Y yo, miserable, cumplo con mis obligaciones a dos pasos de ella. Pero aguarda, pequeña, le digo de vez en cuando, nunca encontrarás tu zapato a no ser que yo desee dártelo. Cuando desee realmente hacer todas esas cosas para ti, cuando ganes mi sonrisa y las tortitas que preparo para desayunar. Cuando sientas que las estupideces que hago son por ti y no por mí. Entonces, sólo entonces, tendrás tu zapato, tendrás mi cariño, me tendrás a mí. Cuando consigas que olvide realmente todo ese dolor que guardo debajo de mi cama, cuando borres su imagen imperturbable, cuando lo borres a él... entonces apareceré yo y conmigo todo el amor que guardo aquí dentro. Hasta entonces, por más que me joda, seguiré siendo odio, rencor, necesidad y tú la criatura que esté a mi lado para cubrir una presencia que me abandonó hace muchísimo tiempo ya.

29.12.09

Algo explota, no sabemos lo qué, pero revienta. Estamos juntas, sobre la cama y hemos perdido las mantas. El impacto destroza toda la habitación, pero allí seguimos nosotras, absurdamente calmadas y charlando de nada. En verdad me encanta cuando te ríes a carcajadas y te retuerces un poco echando la cabeza hacia atrás. Casi no te conozco pero ya sé dónde tienes las cosquillas y cómo te deshaces entre mis brazos. El centro del huracán nos envuelve. Todo está en paz. Me gustas por eso, porque no haces preguntas ni necesito respuestas. Eres lo que veo y eso me tranquiliza.

Me has sacado de la cápsula.

Gracias, compañera de fines de semana.

12.12.09


Porque todo sabe igual. Cada átomo de este lugar tiene el mismo sabor desde que perdí el camino de baldosas. Cada momento contigo o con vosotros o con ellos sabe a tedio a rutina a nada. Cada beso que doy, cada orgasmo que gimo, cada café que comparto, cada noche a solas, cada noche contigo, cada comida, cada revés que la vida me enfrenta ya lo he vivido. Ha ahogado la ternura del principio que decías que tenía y que yo sentía al escuchar innocence, aunque me daba vergüenza reconocer que podía emocionarme con Avril Lavigne. Desde que te fuiste he navegado en otras espaldas, manipulado otros corazones con poca delicadeza, incluso he implantado un bypass en el mío, he disfrutado cada instante de la vida que me ha tocado vivir después de meses esperando un milagro. Y ahora que por fin he despertado me doy cuenta de que he dejado de ser la persona que era, he hecho cosas que jamás pensé que llegaría a hacer. Y las hice para poder comprenderos a vosotros dos. Lo que he comprendido es que sois unos cobardes. Ser como vosotros, actuar como vosotros, es sencillo. Lo sé porque ahora también soy una cobarde que se ahoga en su propio ego. Aunque no duraré mucho más en este estado. Quiero mi Innocence, quiero mis Barquitos de Papel, quiero ser la que era. Aún no es el momento de rendirse, todavía no...

*La foto la saqué de una página de tatuajes.

4.12.09


Cuando te fuiste, ellos me empujaron a otros brazos, a otras medicinas con forma de mujer. A pesar de todo tardé casi un año en hacerles caso, tardé casi un año en sacudirme el polvo, soltarme la melena y encender la pipa de la paz. Tardé casi un año en perderme en otros brazos, en coserme las heridas más abajo de otro ombligo. Ahora las heridas no sangran, son tiernos dibujos sobre mi piel en forma de sirena. Ahora sé que nunca te irás, pero ya he aprendido a convivir contigo. Será bonito poder recordarte y que hagamos tríos con mis otras amantes.

3.12.09


Lola es una consumición de 1’50. Lo supe en cuanto la miré y no puede ver nada. Es buena persona, funcional y práctica, sabe qué hacer en cada momento y cómo comportarse. Tiene ganas de amar y una hipoteca. Le había puesto un pisito a sus miedos para que anidaran allí. Lola funciona como una cocacola, está demasiado vista. Es como un polo Lacoste o la sección de economía del periódico, clásica y aburrida. No hay nada atrayente en ella, nada diferente, nada que logre despertar en mí ese mecanismo químico que se despliega a partir del primer contacto de salivas. De hecho, cuando nuestras salivas se mezclaron por primera vez sentí algo parecido a la calma, no al deseo. También es cariñosa, correcta, generosa y por momentos un poco borde. Hasta aquí todo encaja. Pero en cambio me resulta extremadamente fácil anticiparme a sus palabras e intuir sus pensamientos. Lo deja todo muy al alcance de mi mano. Y eso no es en absoluto excitante. Hubiese sido una buena amiga, la mejor, me atrevería a decir. Pero yo me obligué durante demasiado tiempo a despertar algo en mí, a sentirme atraída por el anti-morbo. El resultado fue sencillo: terminé debatiéndome entre el querer y no poder y el poder y no querer. No podemos ser amigas porque debemos ser otra cosa que nunca podremos ser.


A Lola, que sabe que la quiero y me pidió que escribiese sobre ella algún día.

¿Qué importa si te hablo del frío que hace aquí, de la gélida humedad que te cala los huesos? ¿De qué sirve que te cuente que no hay descanso, que las extremidades se te entumecen una por una? ¿Para qué voy a molestarme en hablar de lo que siento cuando mi cuerpo se queda sin sangre por partes porque mi corazón no es lo suficientemente poderoso como para bombearla? ¿Serviría de algo hacerte saber que el dolor que me recorre el cuerpo cuando la sangre, enraizándose, vuelve a fluir no tiene comparación posible que pueda hacer? ¿Olvidas acaso que mi lengua siempre ha estado adormecida, pastosa, pegada a mi paladar, esperando quizás que las costuras de mis labios fuesen retiradas? ¿En serio consideras necesario que te hable de mis manos y de mis pies hinchados por el frío, desproporcionadamente hinchados, como si un globo fuesen?

Para qué voy a contarte todo esto, querrás venir igual, querrás entrar igual en este mundo de hielo, vientos gélidos y humedades mohosas. Advertir nunca sirve para nada. Así que entra porque quieras, no porque yo te lo haya pedido.


PD: Ayer soñé que tenía necrosado el meñique del pie izquierdo.




"Y si necesito amor, encenderé el radiador"

29.11.09


Quiero tatuarme cicatrices, pintarme tus lunares para llevar tu olor conmigo y recorrer otra vez el camino de alegría que me muestra tu espalda desnuda. Quiero descubrirte, borrar las capas de muñeca rusa que te envuelven y entender por qué existe este nudo en la garganta, en el vientre (o más abajo) Quiero conseguir que el miedo no me haga perder la partida una vez más, porque si recuerdo el punto exacto de cada uno de tus lunares, si el hueco de tu cuello me parece un lugar perfecto para descansar, si no necesito hacerme preguntas ni inventarme respuestas... es porque merece la pena seguir conociéndote.


17.11.09


Cada vez que mi garganta se ahoga, son ríos de plata los que la atraviesan, son ríos de plata caliente líquida, supongo. Cada vez que mi pecho se detiene lo hace el solo. Se cierra sobre si mismo solidificando la corriente y el nudo de mi estómago, junto con ellos, anuncia que la calma se ha ido. No hay lugar que sea seguro. Ni siquiera mi garganta, ni siquiera mi pecho, ni siquiera mi estómago. No hay camino más directo a mi corazón que el que forman las palabras. No hay desprecio sin perdón o intento que no vaya a valorar. No hay palabra vacía, no hay gesto inútil. Por eso me llaman puta, porque cobro en palabras. Por eso veo, bebo, absorbo todo lo que se me pone por delante. Porque yo no vivo, escribo mi vida. Yo no lloro, yo soy el párrafo número uno de la página primera.

Como decía hace meses...

Sé que te gustaría besarme para poder follarme después.
No te molestes en hacerlo así. Para llegar a mi entrepierna
exijo algo más que eso, necesito algo más que eso. No me
comprarás con un beso, no vas a dejarme empapada con un
beso;
mójame de palabras, viólame con palabras, sacúdeme
con palabras... y entonces sí, seré YO la que te folle.


16.11.09

Glosario de cosas que no deben hacerse (o sí)



Te he encontrado de nuevo abierta de piernas en la ciudad donde no hay calles, ni límites, ni señales de ningún tipo. Te he encontrado desnuda otra vez sin guardianes del orden público ni libros de leyes. Fue agradable volver a verte, sentada en medio de la carretera, frente al semáforo en rojo, que ahora está en verde. Apareciste de la nada y llenaste el vacío de nuevo.

La ciudad se detuvo por unos instantes cuando yo volví a follarte. ¿Quién es la dueña del destino ahora? ¿Quién teje ahora esos hilos? ¿Cuál de nosotras está sola en realidad? Era esta magia la que echaba de menos. La gran magia de una urbe desértica, industrial, sucia. Y no era otra. Porque ahora, cuando los panfletos de ese político forman remolinos por la acera, la ciudad es mía y dan igual el polvo y los restos que se acumulan en las alcantarillas si la ciudad me pertenece. No importa que ahora salte y pisotee mis principios. Los salto como se saltan los charcos que se forman en los baches del asfalto, me hundo en ellos hasta las rodillas con las botas de agua puestas o los esquivo. Me río como una niña pequeña, histéricamente, mientras paso sobre ellos, convirtiéndolos en unos impresentables que se comían a bocados mi felicidad y la locura maravillosa que me podía ofrecer este lugar.

¿Para qué esforzarse en ser una idealista si sólo tú eres capaz de cumplir con lo que creías justo? ¿Para qué esforzarse en creer que todo lo que creías era posible si eso no te hacía realmente feliz?

Y tú también estás ahí. La parte de mí que había ido perdiendo de manera consciente también. Los instintos viven allí. Mis instintos permanecían allí. Cálidamente enterrados. Pero ahora voy a saltar charcos, voy a chapotear en ellos y voy a pensar, por primera vez, que los placeres mundanos no son sólo para los menos elevados.

Quiero revolcarme en suciedad.

Y es exactamente lo que voy a hacer.


26.10.09

1% OF MONSTER

Éramos como arañas. Habíamos ido tejiendo una gran tela de desengaños. No importaba cuantas veces se destrozase, volvíamos de nuevo a construirla con la misma fuerza y dedicación. Éramos como arañas. Todos nos odiaban. Todos sentían asco. Tejíamos en espiral. Éramos como arañas de jardín. Devorábamos a nuestros machos cada vez que osaban acercarse. Así éramos. Voraces. Pero inofensivas para los humanos. Recorríamos la tela o nos dejábamos estar en el centro a la espera de alguna presa que envolver en seda, comer y digerir después. Todos nos odiaban. Siempre esperando. Siempre acechantes. Trémulos arácnidos agitándose violentamente en un baile sin más fin que el desencanto al que permanecíamos unidas. Éramos como arañas. Arañas prorrogando el fin del mundo. Arañas danzando al compás del viento. Arañas enzarzándose en una batalla con lo más sagrado, renegando de su situación. Arañas arañando el mundo desde su posición privilegiada. Todos nos odiaban. Yo aún no lo entiendo. Sólo estábamos esperando el cambio que a todos nos prometieron, el acento que puebla los rincones.
.
*Foto: Araña que arañaba mi jardín esta mañana.

13.10.09


El caracol se deshizo en infinitos círculos
Siempre trazando el mismo dibujo
Siempre jugando al mismo juego
Le duele no saber cuándo volveré a encontrarte
Pero también le duele el miedo que te tiene
Que anuncia derrota cada vez que sin desearlo huye de ti
Hacia otro lugar más frío
para jugar a un juego
a otro juego
Diferente
Donde todo se arremolina
Levantando motas de polvo
Y una pizca de olvido
Donde lo primero es el pánico
Y tú estás detrás pero no puede verte
Y el juego es la vieja historia del ciego
que juega al escondite
entre muchas pieles
que no puede tocar
porque parece conocer
sólo
una

La tuya.