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11.10.09

"Yes, I am falling... how much longer till I hit the ground?
I can't tell you why I'm breaking down.
Do you wonder why I prefer to be alone?
Have I really lost control?"
Anathema - Lost control / Alternative 4

No somos algo más que lo que podemos tocar. ¿Nunca te has sentido caer, desfallecer, hundirte en lo más profundo? Es probablemente el sentimiento más recurrente y común en el ser humano. No te creas única. Sé que muchas veces no consigues hilar las palabras, que las tejes entre lamentos de lo que podrías imaginar una vida mejor de la que disfrutas. Pero no hay nada mejor detrás, cariño. Estás aquí para luchar contra esa sensación, estás aquí para lidiar con eso, es tu batalla, es la batalla desde que el mundo es mundo. Poco importa que tu cuerpo a veces se rinda y gires en esa espiral constante que temes. Tu mente no son si no los reflejos de algún sentimiento que perdió y maduró su pureza durante nuestra creación. Sólo eres carne, Victoria. Carne que temes más que tu propia oscuridad. Estás tan inmersa en ella que no logras ver más allá, simplificar las cosas. Tan jodidamente inmersa que el punto de inflexión de tus más profundos sentimientos eclipsados en el ayer son tu mayor punto de apoyo en el ahora. Sí, Victoria. Temes tu rostro doliente y los rostros dolientes de los demás, de cualquier persona ajena a ti. Temes el contacto y el calor, la humedad. Temes el tacto y lo perecedero. Has deformado todo hasta tal punto que tu existencia es una gran mentira emocional. Una mentira que tú misma conduces, diriges, manoseas a tu antojo como si de una figurita de barro se tratase y poco a poco te hundes en él, rodeada de fango y raíces milenarias de las que en realidad no sabes nada. No conoces el medio en el que te mueves, estás loca por intentar navegar en esas aguas y más loca aún por ser capaz de hacerlo. Estás perdida. Y odias la carne, lo primario, los instintos. Es probable que creas haber alcanzado alguna especie de Super Hombre. No temes a los sentimientos. Vives en una jaula infinita rodeada de ellos, envuelta en tus miedos, tan encerrada en ti misma que no toleras el tacto de otro ser vivo. Tú no estás viva. No puedes mentirme, no a mí. ¿Qué triste mortal podría alcanzar la zona más profunda del universo de tu cerebro? Nadie, Victoria. ¡Estás tan lejos y a la vez tan cerca! La gente te llama constantemente, intentan que regreses, que toques de nuevo el mundo con tus manos, con toda tu piel pero tú no consideras la posibilidad de hacerles caso. Puedes pasar horas tumbada sobre la cama, arropándote con sólo tus sentimientos, evadiéndote de algo que debería considerarse un deber. No eres una novela, ni una canción, tu existencia no puede contenerse en un poema... pero te empeñas en ello, en basar tu vida en algo abstracto, tan abstracto que creas una firme barrera, una gran barrera entre el mundo y tú. Estás muerta, Victoria, estás muerta. Podrías levantarte de esa carretera infinita y alejarte de ella por tus propios medios. Pero estás muerta, Victoria, estás muerta. MUERTA.

"We are just a moment in time,
A blink of an eye,
A dream for the blind,
Visions from a dying brain,
I hope you don't understand"
Anathema - Shroud of False / Alternative 4



8.10.09



La veía muchos días sentada en la cuneta, justo en la recta que cruza el infinito. Era curioso que estuviese allí, tan sola, tan alejada de todo, encogida en si misma. Esperando quién sabe qué con una paciencia inamovible. Nunca llegó a dirigir su mirada hacia el interior de mi coche, nuestros ojos nunca se cruzaron, pero yo la observé mucho, su mirada perdida, alejada del mundo, ajena a todo. Parecía necesitar que alguien la recogiese. Llevaba el pelo sucio y los rizos pegados a la frente por el sudor. Me costaba definir su edad, pero creo que era una niña, su cuerpo y su actitud me lo decían ¿Estaría tal vez protegiéndose de algo? La caída de su cabello, la postura fetal en la que la encontraba me hacían pensar en esa posibilidad. Pero no, una vez más estaba equivocado, una de las últimas veces que pasé por esa circunvalación que tantos recorremos una y otra vez sin más destino que lo que más tememos, la encontré por primera vez de pie, en medio de la carretera, plantificada en la línea que separa los dos carriles, recorriéndola de arriba hacia abajo. Había bastante tráfico, no era sólo yo el que había llegado hasta ese triste lugar, los coches pasaban a toda velocidad a su lado, por delante y por detrás, agitando su pelo, haciéndola girar sobre sí misma, evitándolos. Este día, en cambio, la vi enajenada, haciendo señas a los coches, gritando, dejándose la garganta en ello. No se me ocurrió pensar en la posibilidad de que estuviese loca, era algo más que eso, algo que desconocía y desconozco, algo que nos queda demasiado grande, por lo menos a nosotros, que disponemos de un vehículo para movernos por estos parajes. Os preguntaréis por qué no paré en ningún momento ni siquiera ese día en la que se mostró tan vulnerable. Pues bien, me sentí incapaz. A veces soy yo él que se pregunta por qué nadie más fue capaz de detenerse ante ella, aunque sólo fuese para interesarse por curiosidad. Creo que era imperceptible para el resto. No la veían, no reparaban en ella y tal vez por eso aquel último anochecer parecía tan molesta y desesperada. Perdonarme si me equivoco, igual la veían y tal y como hice yo decidieron no detenerse. Pero tengo esa sensación. Estaba atascada en una grieta de alquitrán y polvo y nosotros al otro lado, como autómatas, buscando ese trozo de carne del que carecíamos. Probablemente el mismo trozo de carne que buscaba ella, pero nosotros siempre buscábamos el nuestro, y era en eso donde nos diferenciábamos.
"And it's wearing me down
And it's turning me round
And I can't find a way
Now to find it out
Where are you when I need you...
Are you there?"



Una rata cruza la carretera despistada, hace tanto que no veo a ningún otro animal que desearía que se acercase a mí. Creo que estoy sufriendo una recaída pero no me importa, necesito que la rata se acerque a mí, sólo por rozar su piel daría alguna extremidad o cualquiera de mis órganos. “Ven aquí, ratita, vamos” chasqueo la lengua, intentando atraerla. Ella se queda parada a una distancia prudencial, observándome curiosa con sus ojos negros, sé que siente curiosidad, pero resulta fría al fin y al cabo. En realidad no sé si una rata puede llegar a ser capaz de crear vínculos afectivos o sencillamente de percibir mi necesidad de recibir algo de cariño, un gesto, un pequeño detalle. “Ven aquí, ratita, vamos” siseo débilmente, procurando no asustarla. Permanece quieta por el momento, pero no siente miedo, puede que esté extrañada al notar mis deseos, un ser como yo no acostumbra a buscar cercanía. Me llevo la mano a la boca introduzco uno de mis dedos en ella y lo mordisqueo despacio, tanteando el terreno, respiro profundamente y clavo mis dientes profundamente en la carne, desgarrándola. Hacía tanto tiempo que no sentía dolor, es placentero, un poco más de sangre no dañará la carretera. Doy una vuelta sobre el asfalto, intentando desplazarme. Tengo el pelo pegoteado, empapado en mi sangre. Cojo la falange con la otra mano y estiro el brazo lo más que puedo. Ahora si que la rata parece prestarme atención. Voy replegando el brazo y ella lo sigue, la sangre huele bien. Consigo que se suba encima de mí y dejo que se lo coma. Puedo notar su peso en mi pecho, su cálido cuerpo de mamífero, su corazón bombeando sangre, bombeando latidos, bombeando vida. Es tan placentero, más que placentero, creo que podría estar así eternamente. Recuerdos ya olvidados martillean mi cabeza y pierdo el sentido vagamente. Termina con mi dedo y le acerco de nuevo la mano, la acaricio, permito que siga devorándome. ¡Dios, estoy tan cerca del éxtasis! Némesis me mira desde arriba, observando como ella empieza a clavar sus dientecillos en mi ojo izquierdo, Némesis permanece quieta en lo alto, sobre los cables de alta tensión, balanceándose, regodeándose en mi estúpido y placentero dolor. Giro el ojo del que todavía dispongo y veo como despliega sus alas, como huye en dirección contraria. ¡Hija de puta! -Pienso- ¡Grandísima hija de puta! ¡Vuelve aquí, vuelve aquí! Pero todo está perdido una vez más, me abandono al roedor y finalmente acabo perdiendo el sentido, una vez más.

Una furgoneta pasa sobre nosotras y sigue conduciendo sin detenerse. Los cables de alta tensión se balancean, pero esta vez sin Némesis. La rata muere. Y todo está en silencio de nuevo. Otro día más. Otro día más.

"And I can hardly believe it's true,
I can hardly believe it's you,
A celebration..."


7.10.09


Ábrete Némesis. Llevo esperándote mucho tiempo. ¿Me has castigado a mí todos estos años? Esperaba que lo solucionases, llevo mucho tiempo aquí, tirada sobre el asfalto desangrándome sobre la carretera, los coches han pasado por encima de mí durante más tiempo aún. Ya no siento dolor y no consigo encontrar algo que sea peor que eso. Ni en mis peores pesadillas imagino algo que sea más doloroso que la ausencia de dolor. ¿Por qué me haces esto a mí? Creía, de verdad que creía, que ya había pagado por mis pecados, que los pagué uno por uno, en cada gota derramada, en cada hueso fracturado, en cada último aliento que exhalé. Has permitido que muriese una y otra vez, que mis huesos fracturados volviesen a fracturarse, me insuflaste de nuevo aliento para volver a pasar por lo mismo una y mil veces. Tantas veces, Némesis, tantas veces que ahora ya no siento nada. Y mentiría si dijese que merezco tremendo castigo, mentiría si me lo creyese. Al principio pensé que era justo, que me estabas probando, que tenía que devolver de alguna manera todo el sufrimiento que un día causé. Pero ahora ya no entiendo por qué sigues aquí, torturándome. Ya no tengo fuerzas ni para suplicar que vuelvas, que me beses y devuelvas mi cuerpo putrefacto a la vida, porque me lo has quitado todo, me has quitado las ganas, las formas, las maneras, la carne. Has apagado el deseo, la confianza, los sueños. Sólo siento asco y eso es como sentir nada. La primera vez que un camión pasó por encima de mí y escuché como se fracturaban los huesos y los organos reventaban en mi interior supuse que tendría que tener paciencia, que lo bueno llegaría algún día, pero no llegó. Hiciste que anhelase algo que nunca conocí. La primera vez que mis músculos se desgarraron dejando entrar esa serpiente venenosa dentro de mí creí que no siempre sería así, que eso que tanto dolor me había causado no podría durar mucho tiempo, no tendría la capacidad de ser eterno. Hiciste que desease algo que nunca tuve. Conocí muchas serpientes, muchas torres de marfil, muchas sonrisas ajenas pero todas ellas terminaban por morir, por derrumbarse, por decaer. Lo juro, pensé que algún día me vengarías, castigarías a todos aquellos que destrozaron mi vida, mi cuerpo, mis instintos y entonces yo podría volver a intentarlo, con éxito. Pero sólo has consigo que no sienta nada, estoy podrida, en estado de descomposición, estoy muerta, muerta en vida, asqueada. Y eso es lo peor, Némesis, eso es lo peor, no poder sentir, estoy completamente inutilizada, ya no puedo confiar en nadie, en nada y no es que no quiera, es sólo que no sé.